InitiumNotes

La distancia necesaria

Sin duda, la empatía es una cualidad imprescindible para el desarrollo personal y social.La empatía implica la toma de conciencia de los sentimientos, necesidades, preocupaciones de otros e incluso la comprensión de las situaciones físicas y psíquicas por las que atraviesa otra persona, sin que se llegue a verbalizar. Sin embargo, la empatía debe estar en equilibrio con otra cualidad igualmente importante para el bienestar emocional: la asertividad. Ésta se define como la capacidad aprendida del ser humano para defenderse a sí mismo teniendo en cuenta a los demás.

La persona asertiva confía en sí misma, se responsabiliza de sus emociones, opiniones y comportamientos, y de la misma manera acepta el derecho a autoafirmarse de los demás. Es un síntoma de madurez intelectual y emocional. En este sentido, y apreciando la importancia de la empatía, es esencial poner límites en las relaciones sociales haciendo uso de la comunicación asertiva. Por ejemplo, aprendiendo a decir “no” desde el respeto al otro, basándonos en nuestros propios criterios. Y es que, en ocasiones, el exceso de empatía puede conllevar a una demasiada sensibilidad que dificulte generar la distancia necesaria y saludable entre el malestar de los demás y el de uno mismo.

Empatía

El poder de la escucha

“Una persona que escucha es al mismo tiempo tu colaborador y tu oponente. Una persona que escucha somete a examen lo que dices (y lo que piensas) sin necesidad de pronunciar una sola palabra…Es la llave que abre todo el proceso, dos personas contándose la verdad y escuchándose”. Con estas reflexiones el psicólogo Jordan B.Peterson introduce el tema de la escucha y la conversación transformadora en su libro 12 reglas para vivir

Carl Rogers psicoterapeuta, asegura por su parte que “la mayoría de nosotros no sabe escuchar, nos vemos obligados a evaluar, porque escuchar es muy peligroso. En primer lugar hace falta valentía y no siempre la tenemos”. Rogers sabía que escuchar podía transformar a la gente.

Si en lugar de estar solo pendiente de lo que tu quieres decir escuchas sin prejuicios, la gente tenderá a contarte todo lo que piensa, con muy pocas mentiras.

Para Peterson “lo más nocivo que puede suceder es que haya una conversación en la que ninguno de los hablantes escucha en absoluto al otro. Cada uno utiliza el tiempo que emplea la otra persona en hablar para rebuscar lo que va a decir a continuación. Al esperar con ansia su turno para volver a intervenir, no ha escuchado. Los participantes intentan conseguir que su punto de vista se alce con la victoria, lo que se denomina conversación de dominación o jerarquía”.

Por el contrario, están las conversaciones en las que se escucha. A estas últimas, Peterson las denomina de “exploración mutua” y “requieren una verdadera reciprocidad por parte de los que escuchan y hablan y permite a todos los participantes expresar y organizar sus pensamientos. Esta conversación tiene un tema generalmente complejo, que interesa realmente a los participantes. Todos ellos intentan resolverlo, en vez de insistir en la validez apriorística de sus respectivas posturas. Todos ellos actúan a partir de la premisa de que tienen algo que aprender. Este tipo de conversación constituye una filosofía activa, la forma más elevada de pensamiento y la mejor preparación para una verdadera vida”.

 

Paisaje pensamiento

Una hoja en blanco

¿Cómo surge la creatividad? ¿Se puede trabajar? ¿Qué papel juega en nuestras vidas? Son preguntas que afectan a uno de los conceptos que nos han acompañado, y permitido nuestra supervivencia, como especie desde los inicios de la humanidad.

Previo a la creatividad se debe hablar de otro concepto más esencial para nosotros: la cooperación. Es precisamente esa capacidad de relacionar y compartir problemas e inquietudes con los otros la que permite nuestro progreso. Esa ayuda mutua o colaboración que nos prestamos unos a otros nos ha ido facilitando, a diferencia de otras especies, salvar muchos obstáculos y realizar progresos a lo largo de los milenios. En este contexto, la creatividad es la aportación individual que hacemos al conjunto para que sirva a la cooperación.

Volviendo a la creatividad, si nos fijamos en su estricta definición podemos hablar de la facultad de crear “algo de la nada”, de “introducir algo por primera vez, hacerlo nacer o hacerlo surgir”. El elemento esencial es la construcción, pero desde un planteamiento consciente y conocedor de la materia con la que estamos creando. Marcel Proust hablaba «no de buscar nuevos paisajes sino de mirar con nuevos ojos”. Los psicólogos se refieren a este concepto como la “habilidad de imaginar y crear  nuevas posibilidades”. Luis de Rivera o Arne Dietrich coinciden en que la creatividad es una capacidad con la que todos estamos equipados de serie, porque ha sido esencial en nuestro desarrollo como especie, pero hay que tener la actitud adecuada para que aflore. Para ser creativos, aseguran estos expertos, es necesario conocer la materia sobre la que estamos trabajando, pero más imprescindible aun es mirarnos a nosotros mismos, pensar en nosotros mismos, de este modo la serenidad y la conciencia plena de nuestras vivencias, nos permitirán aguzar esa mirada original de la realidad y deshacernos de los esquemas prefijados.

La tendencia de nuestra época actual, a estar siempre conectados y con la atención dispersa en muchos estímulos, merma en gran medida la creatividad. Por eso en los momentos en que estamos aburridos o tras un descanso se nos ocurren en ocasiones las mejores ideas. De este concepto de “plasticidad cerebral” o “innovación neuronal” ya hablaba Ramón y Cajal. Es un mecanismo que se pone en marcha también cuando aprendemos algo nuevo. Ser capaces de liberarnos de dogmas y prejuicios es otra de las disposiciones psicológicas que son esenciales para fomentar la creatividad. Es por esta circunstancia que los niños son más creativos respecto a los adultos, provistos por los años de más esquemas establecidos. En definitiva, la creatividad es una nueva oportunidad que le damos a todo lo que conocemos.

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Sencillo pero grande

Hay valores tradicionales que por su sencillez a veces damos por sentados, pero es precisamente en esta precisión donde cobran su valor. El entrenador de tenis Toni Nadal, que cuenta entre sus méritos haber contribuido a que Rafael Nadal, su sobrino, se haya convertido en uno de los mejores jugadores de tenis de todos los tiempos, incide en ellos:

“En cualquier ámbito de la vida es muy difícil mejorar si uno no tiene una alta motivación por lo que hace. Pero yo entiendo que la motivación viene dada sobre todo por la pasión por lo que haces y por un sentido de responsabilidad y agradecimiento a la vida. Si uno tiene ilusión por las cosas, es mucho más difícil perder la motivación”.

Ilusión y pasión como ejes de la motivación, eso sí con algo tan elemental como el esfuerzo:

“marcarse un objetivo y estar dispuesto a hacer lo necesario para alcanzarlo. Y tanto en un ámbito como en otro, entiendo que la reflexión es primordial. Poner ilusión en lo que uno hace, marcarse objetivos y tener confianza en uno mismo”.

Y al esfuerzo se le une otra clave, la responsabilidad y el deber:

Las cosas en la vida no son tan difíciles si uno hace lo que debe y todos sabemos lo que debemos hacer. Es probable que la mayoría no llegue a número uno en lo que hace, pero sí que se puede conseguir la satisfacción personal y eso es impagable”.

Lo dicho sencillo, pero muy grande.

El éxito del fracaso

Éxito, resultados, propósitos, errores… son conceptos en los que todos estamos implicados en nuestro quehacer diario en cualquier faceta de la vida. ¿Hay alguna fórmula adecuada para el éxito, para conseguir los resultados que nos proponemos? A esta pregunta intenta responder el economista británico Tim Harford en su libro:

Adáptate: ¿Por qué el éxito empieza siempre con el fracaso?

Con este sugerente título que encierra una hermosa paradoja, éxito-fracaso, Harford desarrolla una teoría para mejorar a través de la experimentación y gracias a los errores que todos cometemos. Lo interesante de este libro, entre otras cosas, es cómo el error nos sirve de acicate para reaccionar y enmendar el rumbo en el sentido más eficaz.

Por lo tanto, las malas experiencias no deben hacernos perder fuerza, muy al contrario podemos convertirlas en herramientas muy útiles para en alcanzar nuestros propósitos y crecer.

Para Harford, la clave es saber cuándo te has equivocado o cuándo algo no está marchando bien y que tu ego te deje reconocerlo.

A partir de ahí hay que reaccionar, estableciendo un nuevo plan de acción que se debe testar. Es importante en ese punto saber pedir ayuda para asegurar la mejora de este plan.

Estos son en resumen algunos de los principios que Harford establece en este libro:

  • Se deben mantener numerosos experimentos al mismo tiempo para estar abiertos a muchas posibilidades y oportunidades. Y es que “la evolución es más inteligente que tú». Cuando anticipamos conclusiones sobre cómo sería determinada solución podemos encontrarnos con consecuencias desagradables. En un mundo incierto necesitamos más de un plan.
  • Cada experimento debe ser de tamaño limitado para que cada fracaso no te hunda. Al intentar algo nuevo, hay que hacerlo a una escala que sobreviva al fracaso.
  • El método de ensayo-error es un proceso muy efectivo de resolución de problemas en un mundo complejo. Se deben introducir formas que permitan medir lo que funciona y lo que no funciona.
  • «No hay plan que sobreviva al primer contacto con el enemigo». Lo importante es la rapidez con la que seamos capaces de adaptarnos.
  • El mundo recompensa cada vez más a quienes se adaptan rápidamente a las circunstancias concretas. Todos necesitamos un crítico y, para la mayoría de nosotros, el crítico interior no es lo suficientemente sincero.
Duero

Ilusión

¿Cuál es nuestra mentalidad ante los desafíos que debemos afrontar en nuestro día a día, sea en el ámbito laboral o personal? ¿Cómo encaramos la necesidad de avanzar y mejorar?

De esta predisposición de ánimo y mental depende nuestro rendimiento presente y futuro. Si nuestra mentalidad es positiva: estamos serenos, confiados, trabamos con pasión y convicción, esto nos preparará para adquirir, incluso neuronalmente, nuevos conocimientos y ser más creativos. Nuestra mente hará que seamos conscientes de una nueva realidad donde hay oportunidades no solo para nosotros sino para todos los demás; seremos por tanto más generosos, lo que nos hará, además de desarrollar mejor nuestras cualidades, apreciar las de los demás y potenciarlas.

Es lo que el cirujano y divulgador, Mario Alonso Puig llama “vivir en la ilusión” frente a vivir “en el miedo”. Es nuestra mente la que, si no la dominamos, ante un desafío nos dice que no seremos capaces de adaptarnos y ahonda en nuestras inseguridades, percibiéndonos más “pequeños” de lo que somos y viendo más “hostilidad” a nuestro alrededor de la que realmente hay.

Por el contrario, él propone tener una mentalidad de “océano azul”: conoces el desafío, estás despierto, atento, fuerte, consciente de tus fortalezas, no empequeñecido”.

Ya el eminente científico español Ramón y Cajal hablaba de este concepto: “la neuroplasticidad”. Esta actitud mental de confianza y serenidad, genera nuevas neuronas, si piensas que “nunca es tarde para aprender, para empezar, para reencontrarte con tu grandeza”.

Lo contrario, “mentalidad de océano rojo”, parte del temor y nos lleva a la parálisis, a la desconfianza y al conflicto con los demás y con nosotros mismos. El temor nos hace solo velar por mantener nuestra seguridad y status, mientras que la ilusión nos empuja a ser generosos y emprender.

En este camino también es imprescindible la humildad, perder el miedo a pedir ayuda cuando es necesario y ser conscientes de que cualquier aportación puede ser positiva para lograr un bien común.

Para ilustrar esta mentalidad, Alonso Puig hace referencia a una alegoría de Blas Campos en la que narra como las herramientas de un taller comienzan a discutir, porque exaltan sus defectos, cuando llega el carpintero y usa el martillo, la lija, los clavos, el metro, etc, las herramientas toman consciencia de que han sido capaces de hacer, cuando el carpintero trabaja con sus cualidades, un hermoso mueble. Se dan cuenta de que eso les hace valiosas. Concentrase en la utilidad de sus puntos fuertes, les convierte en un equipo orgulloso de sus fortalezas y orgulloso también de trabajar juntas para desarrollarlas.

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Ambición

Parece claro que tener ambiciones u objetivos, en cualquiera de los ámbitos de la vida, es un hecho que todos deberíamos perseguir.

Se trata de valorarse uno a sí mismo, de darse la oportunidad de intentarlo, de ser perseverantes y, sobre todo, luchar para conseguir lo propuesto. Pero ¿cómo gestionar la persecución de estos objetivos, de la forma más inteligente, para que realmente coincidan con el desarrollo de nuestras capacidades? Esta semana volvemos a buscar luz en el psicólogo Jordan B. Peterson: 

“Determina tus ambiciones incluso si no tienes claro cuál va a ser su contenido exacto. Las mejores ambiciones tienen que ver con el desarrollo del carácter y las propias capacidades, más que con el estatus y el poder. El carácter lo llevas encima allí donde vas y te permite plantar cara a la adversidad. Aproxímate a este objetivo atento a cómo te sientes y mientras lo haces no mientas. Sobre todo no te mientas a ti. Los más importante es que conseguirás la información que le permite a tu objetivo transformarse”.

“Alguien autoritario nunca se pregunta y si la ambición que posee es un error. Si haces que todo tenga como único propósito alcanzar un objetivo, y solo ese objetivo, nunca estarás en condiciones de descubrir si hay otro que te convendría mejor. Eso es lo que sacrificas cuando no dices la verdad. Si en lugar de eso dices la verdad, tus valores se transforman mientras progresas. Si permites que la realidad que se va manifestando te trasmita información a medida que persistes en tu combate, las nociones  que posees de lo que es importante cambiarán. Te reorientarás, a veces de forma gradual,  y en ocasiones repentina y radicalmente”.

Un objetivo

El psicólogo Jordan B. Peterson en su libro 12 reglas para vivir se hace, sin tapujos, las siguientes preguntas:

¿Qué debería hacer hoy? ¿Cómo podría utilizar mi tiempo para que las cosas sean mejores y no peores? Cuestiones a las que da respuestas sin miramientos:

“Arregla lo que puedas arreglar. No seas arrogante. Esfuérzate por ser humilde, porque el orgullo totalitario se manifiesta en la intolerancia”. Y sigue, Peterson es especialista en sacudir las conciencias:

“Sé consciente de tus propios defectos. Examínate tú antes de acusar a los demás. Quizá el mundo no tenga la culpa, quizá la tengas tú, quizá no has estado a la altura, has errado el tiro”. Y concluye:

“Dedica tus esfuerzos a hacer cosas con significado, no aquello que más te convenga en el presente inmediato. Si eres disciplinado y das más importancia al futuro (planificado) que a tu beneficio inmediato puedes cambiar la estructura de la realidad a tu favor, generando ideas. Una idea tiene un objetivo. Una idea quiere algo, plantea una estructura de valores. Una idea cree que aquello a lo que aspira es mejor que lo que tiene ahora.

Un objetivo, una ambición, proporciona la estructura necesaria para actuar. Un objetivo define el progreso y lo convierte en algo emocionante. Así pues tenemos que pensar, planificar, limitar y proponer para poder vivir”.

Es sin duda, la diatriba de Peterson una cura de humildad, un lavado interior y exterior necesario para mejorar, para que, en sus palabras, “las cosas sean mejores y no peores”.

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Vivencias

“Nunca pienso en el futuro. Llega demasiado pronto”. Con esta paradoja, Albert Enstein resolvía uno de los asuntos que más nos atañen en nuestro día a día: enfocarse en el presente y hacerlo a través de nuestras vivencias, es decir, de las experiencias que vivimos en primera persona y van construyendo nuestra identidad tanto emocional como intelectual.

El genio alemán distinguía entre “dejarse vivir”, es decir, no tener iniciativa y asumir las cosas como nos vienen con una actitud conformista, lo que suele conllevar una vida plana y monótona, y, por otro lado, “atreverse a vivir”, esto es, buscar experiencias y ponerse a prueba para avanzar: ponerse en marcha con un sentido. En todo caso, tanto una opción como la otra, son elecciones de vida que cada uno tiene que calibrar libre y conscientemente.

        Para tener experiencias hay que ser valiente (que no temerario), porque cuando uno se atreve a emprender y a adquirir aprendizajes, la aventura puede salir bien o no tan bien, incluso muy mal, pero la paradoja es que sin estas experiencias, sin ese emprendimiento vital (que obviamente tiene un coste) nunca tendremos una vida plena, no creceremos personalmente. Tanto las experiencias positivas como las negativas deben formar parte de nuestro aprendizaje y serán a la postre las que calibren la intensidad de nuestras vidas. “Se hace camino al andar” que decía otro genio, éste de las letras. Y aunque en ocasiones se nos haga duro y no nos apetezca hay que seguir y hacer lo que debemos hacer, aferrados al presente (con la mezcla adecuada de audacia y prudencia) y abiertos a la vida.

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Disfrutar con ello

“Echar pasión a lo que se tiene entre manos, pero hacerlo lúcidamente, sin miedos, disfrutando de tu trabajo o aficiones”. Rafael Santandreu.

Y eso es posible, cuando se es consciente de que lo esencial es lo esencial. Saber muy bien que lo básico es comer, beber y amar la vida y a los demás.

Aprender a ser positivo es una cuestión de esfuerzo y perseverancia. Se basa en el realismo más estricto, porque afirma que las cosas nos pueden ir mal, que muchas veces hay aspectos negativos en nuestra vida, temas por arreglar, pero la diferencia es que nos negamos a ver todo eso como terrible.

        Siempre podemos salir al mundo a construir algo positivo y disfrutar de ello. Esa es una de las claves más importantes, aceptar que los sucesos pueden salir mal, incluso muy mal, pero nunca verlo como algo terrible o completamente desastroso, porque en realidad no lo es.

        Rafael Nadal dice que para mantener su equilibrio mental cuando gana no piensa que es invencible ni cuando pierde que ya está acabado. Ni somos unos genios ni una calamidad. “Cuando estoy jugando mal o me lesiono no me frustro simplemente sigo trabajando aunque me cueste”, dice el astro de Manacor.

        Este estilo de pensamiento reconoce que nos suceden adversidades, pero nos negamos a dramatizar, basándonos en la idea de que necesitamos muy poco para tener lo que realmente es imprescindible.

Fuente: Rafael Santandreu, Las lentillas de la felicidad.

Sosiego

Asignatura para la vida: sosiego

 

 “Si aprendes a sosegarte, aquietarte y aplacarte, mitigando las alteraciones de tu ánimo, las reacciones viscerales y el ímpetu de tu cólera habrás logrado la suprema sabiduría y el mayor bien para ti mismo”.

Se trata de que seas tú quien decida sus actos y sus emociones; que mandes en tu vida y que llegues a la autorrealización personal. Ese autocontrol es la manera más útil e inteligente de manejar tu propio camino.

Frente a este ánimo sosegado y de paz interior se levanta la ira y la cólera propia de las personas arrogantes, desafiantes que lleva a situaciones fuera de control. Así no solo se pierde el orden de tu vida sino también la propia identidad.

 

“Al final el verdadero sabio descubre que las malas formas, los enfados viscerales y las reacciones iracundas nada construyen ni arreglan”.

 

El escritor romano Suetonio nos dejó un mensaje inmortal en dos palabras latinas: Festina lente (“apresúrate con calma”). Pocas habilidades son más necesarias que la calma, el sosiego, la paz interior y la paciencia por lo que el aprendizaje y entrenamiento en las formas correctas, pensadas, con autocontrol y midiendo bien las consecuencias de lo que decimos y hacemos sea una asignatura obligada para la vida.

 

Fuente: Si puedes volar, por qué gatear. Bernabé Tierno

 

 

Sinergia

“Crecen con la unión los pequeños imperios, hundiéndose en la discordia los mayores.”

Padre Mariana

Sinergia.-

  1. f. Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.
  2. f. Biol. Concurso activo y concertado de varios órganos para realizar una función.

La sinergia es imprescindible en la sociedad y en cualquier organización, porque se basa en la unión de fuerzas, mentes y voluntades para encarar cualquier tipo de proyecto. Son principios universales que ha ido desarrollando el hombre durante siglos para la superación y el progreso conjunto de la sociedad.

La actitud de una persona sinérgica se distingue en que propicia y promueve la colaboración, el trabajo en equipo, el diálogo y el buen entendimiento para potenciar la concordia. En el lado contrario está la falta de diálogo, de escucha, de aprecio del otro, la carencia de empatía y superación.

Bernabé Tierno.

Fuente: Si puedes volar, por qué gatear. Bernabé Tierno

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Tasación errónea

¿Cómo nos percibimos a nosotros mismos?, ¿está eso relacionado con cómo sentimos, con cómo actuamos y con lo que conseguimos para nosotros y para los demás?

La secuencia consiste en que primero nos convencemos de que somos de una forma determinada y posteriormente actuamos siguiendo dicho patrón. La gran pregunta es: ¿somos realmente así?, ¿o nos estamos dejando guiar por nuestros prejuicios? En este sentido ¿a veces nos podemos convertir en nuestros principales enemigos? ¿Es más cómodo movernos siempre en la etiqueta que nos hemos creado que atrevernos a descubrir de qué somos capaces?

El médico y divulgador Mario Alonso Puig cree que sí, porque si pensamos, sentimos y actuamos “de una forma radicalmente diferente obtendremos necesariamente unos resultados diferentes”. Y continúa; “es una responsabilidad de todos nosotros sacar a flote nuestra verdadera esencia. Lo que más impacto tiene en el ser humano es su nivel de autoestima, es decir lo que nos valoramos, lo que confiamos en nosotros mismos y cómo nos tratamos”.

Lo que sucede es que nos tasamos erróneamente con mucha facilidad y normalmente lo hacemos a la baja. Toda situación difícil es una oportunidad para mostrar nuestro valor y nuestro verdadero potencial. Hay una frase de Albert Enstein que lo resume muy bien: “No podemos resolver nuestros problemas al mismo nivel de pensamiento que los creo”.

Por lo tanto ante los desafíos aguanta, cree en ti mismo. Hay que afianzarnos en lo que somos y desplegar nuestro potencial, por generosidad y grandeza. Los retos en la vida son fundamentales y no hay que huir ante ellos, aunque no nos gusten. Hay que estar presente, no apartarnos. Mario Alonso Puig concluye: “hemos de aprender a querer realmente no lo que queremos, porque nos gusta sino lo que necesitamos aunque no nos guste”.

El propio Alonso sintetiza esta idea en esta frase de Camus: “En medio del caos había dentro de mi una calma invencible, en medio del invierno, un verano invencible, porque no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra hay algo más fuerte y mejor que me empuja de vuelta”.

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Interés Compuesto

“Siempre comparamos lo que es con lo que podría ser, siempre tenemos como objetivo lo que podría ser. Pero a veces ese objetivo queda demasiado alto o es demasiado caótico. Así pues acabamos fracasando o vivimos decepcionados”.

 

Este fragmento forma parte de la Regla 4 (“No te compares con otro, compárate con quien eras tú antes”) del libro del pensador Jordan Peterson: 12 reglas para vivir. Propone una fórmula para cómo mejorar, si creemos nos hace falta:

“¿Cómo podemos aprovechar nuestra capacidad imaginativa, nuestra habilidad para mejorar el futuro sin estar permanentemente menospreciando nuestras vidas presentes?

El presente siempre tiene fallos, pero puede que no sea tan importante donde empiezas como la dirección a la que te diriges. Quizá la felicidad se encuentra en el viaje de subida y no en el efímero sentimiento de satisfacción que aguarda en la próxima cumbre.

Una gran parte de la felicidad está compuesta de esperanza. Cuando se la convoca de forma apropiada, la crítica interior señalará algo que hay que poner en orden, algo que querrías poner en orden de forma voluntaria, sin resentimiento, incluso con placer. Pregúntate si en tu vida o tu situación actual hay algún desbarajuste que puedas y quieras arreglar ¿Y podrías hacerlo ahora? Imagínate que eres una persona con la que tienes que sentarte a negociar. Podría decirte, perdona, estoy intentando aliviar una parte del sufrimiento innecesario que hay por aquí y me vendrían bien algo de ayuda. Me gustaría saber si estás dispuesto a hacer algo, quedaría muy agradecido. Pídelo de forma honesta y humilde.

Ponte un objetivo modesto. No hay que empezar cargando mucho peso. Así pues te planteas el siguiente objetivo para el final del día. Y entonces te puedes preguntar ¿Qué podría y querría hacer para conseguirlo y qué pequeña recompensa me gustaría a cambio? Y entonces haces lo que hayas decidido incluso si te sale mal. Y luego te concedes tu pequeña recompensa. Quizá todo te parece una tontería, pero lo haces igual. Y lo vuelves a hacer mañana, al día siguiente y el de después, y poco a poco el listón a partir del cual comparas irá subiendo, y eso es magia. Eso se llama interés compuesto. Hazlo durante 3 años y tu vida será totalmente diferente: lo que te propones determina lo que ves”.

El reto de vivir

La motivación para encarar la vida, para encontrar lo que realmente nos gusta hacer y nos realiza, es algo sobre lo que todos hemos reflexionado alguna vez:  Qué nos hace feliz, qué nos gusta hacer realmente en la vida, qué talante debemos tener ante las dificultades.

Hay que encontrar lo que amas hacer. La única forma de hacer un buen trabajo es amando lo que haces. No se conformen y si no lo han encontrado sigan buscando”. Con esta frase, Steve Jobs, ,creador de Apple, resumía lo que fue el gran motor de su vida: la pasión por lo que haces, elegir lo que realmente te gusta hacer “sin poner excusas para no seguir tu instinto y tu corazón”.

El psicólogo Bernabé Tierno invitaba, en este mismo sentido, a celebrar cada día, a no dejar que nadie nos lo arrebate, siendo conscientes y disfrutando de cada pequeño acto del día: “vive en plenitud ese hoy, aquí y ahora, y no permitas que nadie te lo malogre”.

También, el escritor Albert Espinosa, que padeció un duro cáncer, recuerda la frase que le decía su madre “hospitalaria” cuando perdió una pierna con 14 años: “no existe la felicidad sino ser feliz cada día. Incluso una gran pérdida, tras el duelo necesario, puede ser una ganancia”.

Este talante de continuo crecimiento personal, la pensadora española María Zambrano lo resumía en una frase muy gráfica: la vida es pasar “de lo imposible a lo verdadero”.

Qué sentido tiene, se preguntaba, achicarse ante los retos. Es más provechoso mirarlos al rostro y enfrentarlos de la mejor manera que sea posible. Simplemente decides aceptar los retos que se te presentan con la firme convicción de que tienes las capacidades para lograr superarlos.

El arma secreta

Los proyectos laborales, la relaciones, la alimentación… todo tiene un arma secreta que además está en nuestras manos, el doctor Antonio Escribano lo explica con precisión:

“Para que la voluntad se ponga en marcha hace falta un punto de partida, y ese suele ser tener un motivo. El secreto no está en esperar a los motivos sino en ir a por ellos. Nuestro cerebro tiene que ser una fábrica de motivos.

Cuando no se tiene voluntad se consigue en la vida lo que buenamente cae, pero cuando se tiene o se desarrolla no solo se obtiene lo que nos va a caer, sino muchas cosas que se buscan y con esfuerzo se obtienen. Cualquier momento es bueno para empezar algo. Y lo mejor de todo es que la voluntad se entrena, y cuando no se tiene de fábrica se fabrica, se puede instalar y ejercitar, y una vez que se desarrolla se hace con ella lo que se quiera”.

Antonio Escribano, médico especialista en Endocrinología y Nutrición, profesor de Fisiología humana y del deporte.

La voluntad es atreverte a hacer, a aprender, a mejorar…la voluntad es el motor que te hace continuar y seguir emprendiendo el camino hacia el lugar que decías ir libremente.

 

 

Principio de la atención constructiva

“La alegría no se encuentra en concluir una actividad sino en hacerla”. Marden

Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes

No estamos acostumbrados a valorar el proceso de escuchar en la tarea de comunicación entre los individuos; simplemente 'oímos' y tenemos que volver a la escucha atenta, a la escucha activa.

“El carácter se forja con la dificultad”.

“Para mejorar y conseguir nuestras metas hay que volver a la esencia: la perseverancia, el esfuerzo, el respeto, la disciplina y el sacrificio”.

“Para crecer y mejorar, primero uno ha de dejarse estirar”

“En estos momentos de prueba de inflexión, en los que parece que ya no podemos más, si somos capaces de mantener nuestra confianza, determinación y persistencia, y si, no estamos dispuestos a abandonar, algo nuevo e inesperado va a emerger. Van a emerger nuestra inteligencia y nuestra creatividad.

Obstáculo/oportunidad

“Todo obstáculo en el camino nos invita a persistir para descubrir una oportunidad allí donde parece que solo hay un problema.”